Esta pregunta se responde con un rotundo no. Después de la lectura queda claro que el aprendizaje no tiene nada de trivial, y sí mucho de complejo, el texto personalmente me ha arrojado mucha luz acerca de lo que en realidad son las competencias, el aprendizaje significativo y el aprendizaje situado, independientemente de estar de acuerdo o no con algunas de las reflexiones del autor.
Por ejemplo comparto las reflexiones respecto al cuidado que debemos tener par no hacer de la educación una mercancía como generalmente se pretende con el modelo neoliberal, modelo que a propósito según el propio director del FMI, ha quedado rebasado. Las diferencias sustanciales entre ser competente y ser competitivo han sido nuevamente refrescadas en nuestra memoria. Recordemos que nuestra labor no es promover las competencias entre los alumnos, sino más bien enseñarles a ser solidarios y participativos.
Por otro lado el concepto de aprendizaje o como lo redacta el autor: aprehendizaje, resulta que es confuso de inicio, ya que lo que creíamos que era, no es, al menos no del todo. Siempre tuvimos la idea que aprendizaje era añadir nuevos conocimientos a los ya existentes, pero según la expliación del autor, es más que eso, es un proceso que transforma al individuo en lo profundo de su ser. También se rechaza por parte del autor el concepto de que el discurso en el aula sea aberrante por sí mismo, se nos recuerda que en ciertos niveles de desarrollo intelectual del educando, este recurso pudiera proveer al aprendiz de un aprendizaje significativo. Es igualmente valido pensar que el aprendizaje basado en la acción y por descubrimiento, si no es motivado no dejaría un significado profundo en la vida del estudiante.
Por otro lado coincido plenamente en la integración de la ética y los valores en la nueva educación, esto es de primordial importancia con el objetivo principal de impedir que la educación basada en competencias sea sustituida por la educaión basada en competitividad (visto desde el punto de vista negativo de la palabra).
Otra situación interesante es la del contraste entre educación y capacitación. En muchas ocasiones se ven como conceptos contrapuestos, ya que el término capacitación se aplica generalmente en el mundo empresarial. Por otro lado la capacitación que se le pretende dar al educando consiste en la habilidad en responder a problemas complejos que implica la moviolización y aplicación de saberes para resolver problemas complejos, más que solo manejar una máquina o realizar una tarea, que es lo que comúnmente se entiende como capacitación.
Interesante es también el comentario de que cada estudiante se apropia del conocimiento de manera diferente, por lo que es equivocado hablar de modelos adecuados o inadecuados, ya que todos de alguna manera logran el desarrollo de ciertas competencias o de otras. Por otro lado todo aprendizaje es significativo en menor o mayor medida, siempre que en realidad se haya dado el aprendizaje, es imposible desasociar el aprendizaje con el adjetivo significativo, se da o no se da.
Estoy completamente en desacuerdo con la afirmación del autor de que el maestro no media en nada con respecto a la educación de los alumnos, la labor de los maestros es primordial en el proceso de aprendizaje, es cierto que no lo puede hacer en todos y cada uno de los alumnos, pero esta afirmación pierde de vista la experiencia que por siglos ha demostrado la preponderancia de los buenos maestros en este proceso. Me queda la certeza de que el autor nunca ha sido maestro.
domingo, 1 de febrero de 2009
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