Soy arquitecto de profesión, egresado de la Universidad Veracruzana, estudié en la ciudad de Xalapa en el periodo de 1992 a 1997, obtuve mi titulo y cédula profesional cursando los estudios en la Especialización de Construcción, impartida por la Unidad de Estudios de Posgrado de la misma universidad en el periodo de 1997 a 1998.
A partir de allí mi actividad laboral estuvo enfocada en el área de la construcción trabajando en varias empresas constructoras, se puede decir, que eran trabajos relativamente eventuales, puesto que en la industria de la construcción no siempre hay actividad, se depende mucho de los gobiernos y de su manejo presupuestal, así estuve por mucho tiempo, por un periodo corto trabajé en una constructora, pero en el área de proyectos, el sueldo en la industria de la construcción no es muy bueno pero el trabajo si es muy difícil, no había fines de semana ni vacaciones.
En el año 2005 entré al CBTIS 48 de Acayucan, Veracruz, ocupando un lugar, gracias a que mi padre se jubiló después de 32 años de servicio. Actualmente tengo 19 horas de asignatura, prácticamente estoy empezando mi labor docente, todavía estoy lejos de lo que algunos de mis compañeros en la especialización llevan de servicio docente. Imparto las materias de matemáticas de cuarto, quinto y sexto semestre, que son Cálculo, Probabilidad y Estadística y Matemáticas Aplicadas. Por necesidad, la escuela me ha asignado a impartir la materia de inglés.
En un principio, se me hizo muy difícil ser profesor de matemáticas, sentí que no tenía los conocimientos suficientes, y menos la experiencia como para enfrentarme a un grupo. Además, en realidad, en un principio no me atraía mucho la posibilidad de ser maestro, no me desagradaba tampoco, pero no creí que fuera tan buena la experiencia, la realidad me superó.
Me siento muy contento siendo profesor, es un trabajo retador y difícil, pero para nada aburrido. Por otro lado considero que tengo muchos beneficios, paso más tiempo con mi familia, tengo vacaciones periódicas, y lo más importante, es un trabajo digno y dignificante. Puedes cambiar la vida, si es que no de todos, sí de un buen número de tus alumnos. Al enseñar he terminado aprendiendo, de otros profesores y de mis alumnos.
Enseñar a jóvenes de nivel medio superior ha sido también muy gratificante desde el punto de vista de crecimiento personal, en este nivel los muchachos pasan por muchos cambios, están en busca de su propia personalidad. Algunos son retraídos y otros son extrovertidos en exceso, además es la edad en que van adquiriendo sus vicios y sus virtudes. Es cierto que no podemos intervenir en la vida de todos ellos, pero de alguna manera, algunos de ellos se te van a acercar, algo de tu personalidad les inspira confianza, y la verdad, ellos están buscan a alguien con quien hablar, y que no necesariamente sea uno de sus compañeros de clase. Posiblemente ellos buscan un consejo de alguien mayor, y muchas veces no se acercan a sus padres, quizá temiendo que van a ser regañados, o que no los van a entender.
Y ahí está, el profesor, más al alcance que su propio papá o mamá, quizá por su trabajo o actividades. Entonces, tú tienes el compromiso de darles una buena orientación, escucharlos, sin juzgarlos, y hacerles ver que a final de cuentas en sus padres, por muy ocupados que estén tienen la mejor ayuda.
Es gratificante trabajar con estos jóvenes que en muchas cosas siguen siendo niños aunque no lo sean, y que quieren ser adultos, aunque estén muy lejos de serlo. Es satisfactorio ver sus cambios, como entran al primer semestre, y como salen del sexto. Como cambió su manera de ver la vida. Al inicio asustados por el reto de entrar a bachillerato, pero enfocados más en el juego y las bromas. Al final, más seguros, con bromas más pesadas, pero ya saben que nada se les va a regalar, que los que creyeron eso ya no siguieron estudiando por falta de interés, o se les tuvo que dar de baja por bajo rendimiento.
Saben que cuando se les pide alguna actividad, la tienen que hacer, no porque el maestro los va a reprobar, sino por que les va a servir. Saben, aunque no te lo reconozcan, que no eres su enemigo, sino su colaborador, que no eres mala onda, como ellos dicen, sino que eres justo. Te empiezan a respetar si eres congruente entre lo que dices y lo que haces. Te reconocen cuando eres tolerante y flexible cuando es necesario.
Yo de la profesión de maestro no tengo ninguna insatisfacción como tal, no hay nada que me desagrade de enseñar. En todo caso si alguna insatisfacción tengo, trato de pasarla por alto. Si he tenido alguna insatisfacción ha sido, en todo caso, por situaciones que están fuera del aula en sí. Algún maltrato, o alguna falta de consideración de alguno de mis compañeros no han sido suficientes para echarme a perder el gusto y el privilegio que tengo de enseñar. En todo caso mis compañeros en su mayoría me han reconocido como alguien dedicado a mi labor y comprometido con la calidad de mi enseñanza. Saben que no voy a perder el tiempo al aula, los alumnos que he tenido dan testimonio de ello.
domingo, 14 de diciembre de 2008
Mi aventura de ser docente
Mi profesión de origen es como menciona el maestro Esteve con relación a los maestros de secundaria o enseñanza media, alejada de una preparación docente profesional, aunque no me ubico dentro de los “medievalistas”, es decir los investigadores que describe y que son capaces de sacar profundos conocimientos de viejos rollos olvidados, escritos en lenguas muertas; más bien, en mis inicios, me sentía como menciona al principio del texto, con miedo a no dar bien la clase, o a que mis alumnos trataran de hacerme ver mal, poniéndome en evidencia por mis limitados conocimientos.
Por otro lado, siendo sincero, entré a la profesión más por una conveniencia económica, que por una verdadera vocación por el magisterio; por esta situación, al principio de mi actividad docente sufría mucho al entrar al salón de clases. No me sentía preparado ni en los conocimientos de la materia, ni en técnicas docentes, y como lo indica el maestro Esteva, se resume en ser especialistas en comunicación humana y de grupos. Claro que esto así de sencillo como se dice y como parece, resulta ser bastante difícil, solo la práctica te lo enseña.
Sin embargo como lo mencione en mi primera narración, pasando el tiempo, y más con instinto y ganas de superarme, que con una preparación formal (que si la he tenido a través de los programas de actualización docente impartidos en mi plantel), he logrado realizar mi trabajo, según yo lo veo, de una manera digna, y he pasado del aburrimiento y las preocupaciones, a la satisfacción personal y profesional. Nunca había tenido la oportunidad de reflexionar a este respecto, pero al leer el texto, concuerdo con lo relatado por el viejo maestro de Esteva. “enseñar al que no sabe está catalogado, oficialmente, entre las obras de misericordia”, supongo por lo tanto que al realizar mi trabajo, sin darme cuenta, estoy haciendo el bien, y eso me satisface.
Por otro lado, como el autor menciona, muchos consideran que ser profesor no es algo socialmente relevante, puesto que se valora más el poder y el dinero, sin embargo, yo realmente aprecio este trabajo, y me considero privilegiado, principalmente, cuando mis ex alumnos me saludan con afecto, y me comentan lo mucho que les sirvió lo que les enseñé.
Gracias a mi trabajo he tenido muchas oportunidades singulares, el llegar a estar en contacto estrecho con tantos jóvenes me ha permitido entender mejor a mis semejantes, los jóvenes de bachillerato son tan difíciles de entender, y sin embargo, no son tan difíciles de tratar, a mi solo me ha bastado tratarlos con respeto, y con interés sincero, ellos se dan cuenta de ello, y responden igual. Como dice el maestro Esteva, mis alumnos no son enemigos de quienes tengo que defenderme. Al contrario, en cuestiones de disciplina son bastante razonables, ya no son niños, después de todo, y si tengo la razón en algo, y se los demuestro, no se encaprichan en hacer su voluntad.
De entre mis satisfacciones, las que más me llenan es el sentimiento de sentirme útil a mis alumnos, de saber que la paciencia rinde sus frutos, y que con ella he logrado que algunos que encontraban difícil algún tema, lo han logrado entender. Son los alumnos con problemas de aprendizaje, y no los destacados, los que te ponen a prueba como maestro. Como dice el autor hacer que los conocimientos se hagan accesibles, responder sin humillar, explicarles un rato después de tu hora de salida, es lo que te permite realizarte como un buen maestro.
De entre mis insatisfacciones, como dije, no las reconozco como tales. En algún momento me queje del bajo nivel con que vienen de la secundaria, pero como dice el autor eso de nada me sirve, más bien necesito retomar lo elemental, repasarlo un poco, por que a final de cuentas si no lo hago, ellos no avanzarán y yo tampoco, y me quedaré estancado refunfuñando peleando contra la nada. No está en mis manos cambiar el sistema educativo, pero si está en mis manos, ayudar a los alumnos que tengo, si no lo hago me sentiré mal y volveré a sentirme aburrido y preocupado.
Por otro lado, siendo sincero, entré a la profesión más por una conveniencia económica, que por una verdadera vocación por el magisterio; por esta situación, al principio de mi actividad docente sufría mucho al entrar al salón de clases. No me sentía preparado ni en los conocimientos de la materia, ni en técnicas docentes, y como lo indica el maestro Esteva, se resume en ser especialistas en comunicación humana y de grupos. Claro que esto así de sencillo como se dice y como parece, resulta ser bastante difícil, solo la práctica te lo enseña.
Sin embargo como lo mencione en mi primera narración, pasando el tiempo, y más con instinto y ganas de superarme, que con una preparación formal (que si la he tenido a través de los programas de actualización docente impartidos en mi plantel), he logrado realizar mi trabajo, según yo lo veo, de una manera digna, y he pasado del aburrimiento y las preocupaciones, a la satisfacción personal y profesional. Nunca había tenido la oportunidad de reflexionar a este respecto, pero al leer el texto, concuerdo con lo relatado por el viejo maestro de Esteva. “enseñar al que no sabe está catalogado, oficialmente, entre las obras de misericordia”, supongo por lo tanto que al realizar mi trabajo, sin darme cuenta, estoy haciendo el bien, y eso me satisface.
Por otro lado, como el autor menciona, muchos consideran que ser profesor no es algo socialmente relevante, puesto que se valora más el poder y el dinero, sin embargo, yo realmente aprecio este trabajo, y me considero privilegiado, principalmente, cuando mis ex alumnos me saludan con afecto, y me comentan lo mucho que les sirvió lo que les enseñé.
Gracias a mi trabajo he tenido muchas oportunidades singulares, el llegar a estar en contacto estrecho con tantos jóvenes me ha permitido entender mejor a mis semejantes, los jóvenes de bachillerato son tan difíciles de entender, y sin embargo, no son tan difíciles de tratar, a mi solo me ha bastado tratarlos con respeto, y con interés sincero, ellos se dan cuenta de ello, y responden igual. Como dice el maestro Esteva, mis alumnos no son enemigos de quienes tengo que defenderme. Al contrario, en cuestiones de disciplina son bastante razonables, ya no son niños, después de todo, y si tengo la razón en algo, y se los demuestro, no se encaprichan en hacer su voluntad.
De entre mis satisfacciones, las que más me llenan es el sentimiento de sentirme útil a mis alumnos, de saber que la paciencia rinde sus frutos, y que con ella he logrado que algunos que encontraban difícil algún tema, lo han logrado entender. Son los alumnos con problemas de aprendizaje, y no los destacados, los que te ponen a prueba como maestro. Como dice el autor hacer que los conocimientos se hagan accesibles, responder sin humillar, explicarles un rato después de tu hora de salida, es lo que te permite realizarte como un buen maestro.
De entre mis insatisfacciones, como dije, no las reconozco como tales. En algún momento me queje del bajo nivel con que vienen de la secundaria, pero como dice el autor eso de nada me sirve, más bien necesito retomar lo elemental, repasarlo un poco, por que a final de cuentas si no lo hago, ellos no avanzarán y yo tampoco, y me quedaré estancado refunfuñando peleando contra la nada. No está en mis manos cambiar el sistema educativo, pero si está en mis manos, ayudar a los alumnos que tengo, si no lo hago me sentiré mal y volveré a sentirme aburrido y preocupado.
Los saberes de nuestros estudiantes.
La gran mayoría de los jóvenes están acostumbrados al uso y a los conceptos propios de la era digital como: computadora, Internet, Web, navegador, Google, e-mail, adoptando muchos de estos anglicismo y aplicándolos en su vida cotidiana. Sin embargo la computadora y el Internet, aunque han resultado exitosamente usadas como medio de entretenimiento e interacción social, o para “descargar” archivos, todavía no ocurre lo mismo con el uso educativo, siendo limitadas la capacidades, si no de todos, si de la mayoría de los jóvenes para buscar de manera correcta información pertinente. Por otro lado en los profesores hay diferencias todavía más marcadas en el uso de las Tecnologías de la Información y el Internet.
En mi caso particular me he dado a la tarea de hacer uso de las Tecnologías modernas de comunicación, realizando como primer esbozo de ese esfuerzo una Webquets la que se puede ver en la siguiente dirección: defisicayalgomas.blogspot.com, para mi ha sido muy enriquecedora esta experiencia. A través de este ejercicio he podido constatar que todavía hace falta mucho más para poder aplicar eficazmente esta herramienta, principalmente por la falta de costumbre de usar este tipo de herramientas, pero también por la falta de capacidad de síntesis y del proceso de trabajo en equipo entre los estudiantes, Estas dificultades solo serán subsanadas en la medida de seguir usando estas herramientas de manera cotidiana.
Como mencioné al principio, en algunos casos los alumnos son los que mas conocen de tecnología, por lo que a brecha entre los mismos compañeros y el personal docente, se ahonda todavía más. Tomando esto en cuenta es posible apoyarse en algunos de estos alumnos para la implementación de estas tecnologías y para la capacitación de sus compañeros con menos conocimientos al respecto.
Este modo de trabajo permitirá el mayor progreso del grupo en general, dinamizando el desarrollo y el espíritu de colaboración, a la vez que los estudiantes usan de manera productiva las herramientas con que cuentan en esta que es su época, participando activamente y de manera significativa en su aprendizaje general, y bajo la filosofía Hacker.
En mi caso particular me he dado a la tarea de hacer uso de las Tecnologías modernas de comunicación, realizando como primer esbozo de ese esfuerzo una Webquets la que se puede ver en la siguiente dirección: defisicayalgomas.blogspot.com, para mi ha sido muy enriquecedora esta experiencia. A través de este ejercicio he podido constatar que todavía hace falta mucho más para poder aplicar eficazmente esta herramienta, principalmente por la falta de costumbre de usar este tipo de herramientas, pero también por la falta de capacidad de síntesis y del proceso de trabajo en equipo entre los estudiantes, Estas dificultades solo serán subsanadas en la medida de seguir usando estas herramientas de manera cotidiana.
Como mencioné al principio, en algunos casos los alumnos son los que mas conocen de tecnología, por lo que a brecha entre los mismos compañeros y el personal docente, se ahonda todavía más. Tomando esto en cuenta es posible apoyarse en algunos de estos alumnos para la implementación de estas tecnologías y para la capacitación de sus compañeros con menos conocimientos al respecto.
Este modo de trabajo permitirá el mayor progreso del grupo en general, dinamizando el desarrollo y el espíritu de colaboración, a la vez que los estudiantes usan de manera productiva las herramientas con que cuentan en esta que es su época, participando activamente y de manera significativa en su aprendizaje general, y bajo la filosofía Hacker.
Mi primer entrada
La presente es con el objetivo de compartir con mis compañeros de la Especialización en Competencias Docentes y con todos aquellos que les interese el mundo de la docencia, e intercambiar experiencias e inquietudes.
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